Querido Hijo:
Hace 40 años llegaste a nuestras vidas y cambiaste la historia de nuestra familia para siempre.
Hoy te vi convertirte en papá, y junto a ti vi a Gladis traer al mundo a su hija. No pude evitar regresar a aquel día en que te tuve por primera vez entre mis brazos. Ahora eres tú quien sostiene a tu pequeña con el mismo amor.
La vida tiene una manera muy hermosa de cerrar los círculos.
Te quiero, hijo,
Tu Mamá y yo los queremos mucho a los tres.